sábado, 28 de abril de 2012

Esfuerzo y Sacrificio


Os dejo aquí parte de un cuento referente al esfuerzo y sacrificio necesario para conseguir las metas propuestas. 

                 .... y el profeta se levantó y comenzó a dirigir su
                 discurso a la multitud reunida en el mercado de la
                 plaza de la ciudad.
                 “¡Oh, hermanos míos! ¿Vosotros realmente
                 desearíais conseguir la verdad sin tribulaciones, el
                 conocimiento en forma fácil, grandes logros sin
                 esfuerzo y progresos sin sacrificios?”.
                 Inmediatamente la multitud se apiñó en torno a él y
                 comenzó a gritar entusiasmada: “¡Sí, síí, sííí...por
                 favor!”
                 “Excelente, me parece justo...”, dijo el profeta.
                 “Yo os preguntaba porque sólo quería saber...
                 Esperáos sentados a la sombra, y si algún día descubro
                 algo así, confiad que vendré a comunicároslo.”
 
Cuento Sufí

AMR

sábado, 8 de octubre de 2011

Optimismo e Ilusión por Emilio Duró

Aquí os dejo la ponencia de Emilio Duró en el VI Congreso de Comercio Gallego. Es algo larga, pero os invito a que la veáis y reflexionéis sobre algunos de los temas que trata sobre la vida que vivimos actualmente, en como afecta a nuestra vida familiar y laboral y sus propuestas para llevarla con el mayor optimismo e ilusión posible.

La primera parte trata sobre la forma de vida en general y de como adaptarnos a ella de la mejor forma posible con las limitaciones genéticas propias de nuestra condición de seres humanos. La segunda está más orientada al mundo empresarial y de como afrontar hoy en día nuestra vida tanto personal como laboral con el fin de que sea lo más feliz y prospera posible.

Espero que os guste...

Parte 1 - 1





AMR

martes, 19 de julio de 2011

Algo que aprender...

Muchas veces nos quejamos de lo mal que nos trata la vida y de las dificultades que nos encontramos para conseguir las cosas que queremos. Nos perdemos en mil excusas de por qué no hemos conseguido nuestros objetivos, las cuales nos hacen sentir mejor con nosotros mismos pero que en definitiva no han producido los resultados deseados.

Hoy os quiero dejar la historia de Sung-Bong, un chico coreano al que la vida no le pudo tratar peor y que a pesar de todo lo que le ha pasado nos da un ejemplo de perseverancia y esfuerzo como no he visto nunca antes.

Espero que os sirva a vosotros también para enfrentar los retos que se os puedan presentar en el futuro.


AMR

domingo, 17 de julio de 2011

Algo para disfrutar

Aquí os dejo el Preludio para Piano en Mi Menor de Frédéric Chopin. Simplemente cerrad los ojos y disfrutad.




AMR

miércoles, 6 de julio de 2011

La disyuntiva de Hercules



En una de las muchas páginas que visito diariamente, me he encontrado con una historia y una reflexión que me han hecho pensar bastante sobre en qué nos basamos a la hora de tomar decisiones que vayan a influir en el resto de nuestra vida. 

No se si tú que estás leyendo esto, te has parado alguna vez a analizar en qué pensamientos y creencias basas tus decisiones más importantes.  ¿Eliges siempre el camino fácil o te esfuerzas para conseguir algo aunque suponga realizar una serie de sacrificios? ¿Crees que estás influenciado por algo o alguien para tomar tus propias decisiones? ¿Cuando las tomas eres capaz de no traicionarte a ti mismo ni a tu futuro?

Os invito a que leáis la narración junto con la posterior reflexión y que intentéis responder a esas y a otras muchas preguntas que os surgirán cuando acabéis la entrada.

"La disyuntiva de Hercules"

Cuando el dios griego Heracles —al que los romanos llamaron Hércules— estaba pasando de la infancia a la adolescencia, cuando los jóvenes empiezan a ser maestros de sí mismos, y deciden si tomarán en la vida el camino de la virtud o el camino del vicio, salió y se sentó a meditar.

No sabía qué camino escoger y vio que dos mujeres se acercaban. Una de ellas era hermosa, llena de vida y con una expresión de franqueza. La otra se había pintado la cara para que su piel pareciese más blanca, deseando presumir de su belleza. La segunda se acercó a Heracles y le dijo:

—Veo que estás dudando sobre qué camino tomar en la vida. Hazme tu amiga, y yo te llevaré por el camino más fácil y más placentero. No dejarás de disfrutar ninguna delicia y vivirás una vida libre de sacrificios.

—Mujer, ¿cómo te llamas?— preguntó Heracles.

—Mis amigos me llaman Felicidad, pero quienes me odian me insultan con el nombre de Maldad— replicó la mujer que ofrecía tanta delicia gratuita.

La otra mujer se acercó luego, y así se expresó:

—No voy a engañarte hablándote del placer, sino que voy a explicarte la verdad de las cosas. Los dioses no dan nunca a los hombres nada noble y bueno, a menos que los hombres trabajen y se esfuercen.

—¿Cómo te llamas?— interrogó el joven Heracles.

—Soy la Virtud. Pero para mis enemigos me llamo la Exigencia.

Heracles se quedó sentado, perplejo y meditativo. ¿Qué elegiría? ¿La verdad o el placer regalado?

La primera mujer siguió hablando para demostrar que sus argumentos eran mucho más convincentes, y sus propuestas más fáciles de realizar. El placer, como promesa, era su mayor estandarte. La Virtud le replicó:

-¿Qué sabes tú de placer? No quieres hacer nada para ganar la bondad o la dicha. Ni siquiera esperas a sentir la necesidad de placeres, porque, antes de sentir ningún deseo, ya estás hastiada. Comes antes de tener hambre; bebes antes de tener sed.
*****
Esta historia antigua me hace pensar en los tiempos actuales. Tan ansiosos estamos de placer que —como si sólo para ello viviéramos— comemos sin tener hambre, bebemos antes de tener sed, y el placer que creemos lograr, diluido en diversiones, alcohol, viajes al exterior, cosas, aparatos, poco tiene de lo que pretende ser.

En realidad solo disfrutamos de una ilusión de placer. Para obtener placer de algo hay que estar relajado, disponer de tiempo, sea para saborear una carne asada, un helado o una puesta de sol. Requiere una sensibilidad especial, que en principio reclama serenidad, y nosotros corremos demasiado.

Exigencia es la palabra clave, si queremos salirnos de tantos collares de cuentas coloreadas. Exigencia de crecimiento, de esfuerzo, de reflexión y, sobre todo, de sosiego. Sin paz interior, el placer está descartado.

Así, arribamos a la conclusión de que este siglo, por estar corriendo desesperado detrás del placer, lo desconoce. En cambio, sabe que tiene que correr, comprar, consumir. Lo tiene todo recetado. La publicidad le dice: “No pienses, que nosotros pensamos por ti. Ni siquiera te molestes en inventar el abrazo. Ya está inventado. Aquí, en la página 56 encontrarás el dibujo de cómo se debe abrazar”.

Tristes placeres de los que se atienen a mandatos de la publicidad. Hoy, más libres que nunca, resulta que más que nunca estamos con el cerebro lavado, planchado, secado. Y cuando el placer que se te promete, finalmente no se da porque no se lo puede ordenar ni programar, aparece el mal del siglo: la depresión, que es el fruto de la decepción.

Fuente@http://www.superacion-personal.net

Y vosotros que elegiríais, ¿La verdad o el placer regalado?

AMR